jueves, 30 de junio de 2016

RADIACTIVIDAD

CONTROL EN LOS ALIMENTOS  

La radiactividad está en todos lados. 

En la naturaleza, en nosotros mismos, como resabio del estallido del Big Bang iniciador del universo. 

Esa radiactividad natural convive cotidianamente con nuestras vidas. Pasa desapercibida. 

La artificial, creada por actividades humanas suele tornarse indeseable y muy peligrosa. 

En la Universidad Nacional de Lujan, (UNLu), nuevas técnicas de  física nuclear posibilitan determinar la cantidad de radiactividad en alimentos. 

El licenciado Alberto Jech, de la UNLu, destacó que se trata de un método diferente de los químicos. Consiste en utilizar un detector de rayos gamma, que fue recientemente adquirido por la Universidad. 

En principio se evalúan materias primas como granos y leche de producción nacional, pero en un futuro analizarán otros productos. 

El detector de radiación gamma,  es uno de los dos o tres que hay en el país. 
Posee alta eficiencia, resolución y es de fácil uso. “Con él podemos detectar la radiación gamma. Cada isótopo determina un número determinado de rayos gamma con una determinada energía, por lo que, mirando la energía del rayo se puede decir qué elemento se está viendo; es una impresión digital”, aclara el investigador. 

“Es un proyecto en el que trabajamos desde hace seis meses” explicó el licenciado Jech,  quien es profesor del Departamento de Ciencias Básicas, División Física de la UNLu. 

La radiactividad es una propiedad de ciertos elementos químicos cuyos núcleos atómicos son inestables, generando otros elementos cercanos en la Clasificación Periódica. 

Para volver a alcanzar la estabilidad atómica atraviesan un proceso de desintegración que genera energía en forma de radiación ionizante que son las ondas electromagnéticas o de partículas, y es lo que se llama radiación. 

Los isótopos son los átomos de un mismo elemento cuyos núcleos tienen distinta cantidad de neutrones por lo cual su masa atómica difiere. 

Los elementos que presentan isótopos son los que poseen núcleos inestables, y por lo tanto pueden emitir radiación. 

“En el grupo trabajan profesionales de Química de la Universidad Nacional de Luján y también de Nutrición. Estamos agrupando a los químicos, los físicos y las ciencias sociales con el fin de encontrar elementos radiactivos no naturales, por ejemplo cesio. Es un método de integración de un proyecto de investigación”, indicó Jech

“En particular nos interesa la actividad radiactiva por efecto del potasio, que es uno de los escasos elementos radiactivos incorporados en los alimentos. Cuando uno estudia un alimento la mayor cantidad de radiación gamma está producida por el potasio 40”, aclaró el investigador
Potasio 40 radiactivo

“Asimismo, la mayor cantidad de potasio que hemos visto fue en la soja. Todavía no podemos hacer un análisis concreto acerca de si la soja, en todo el territorio argentino tiene el mismo potasio, pero me sorprendió esa medición porque fue un cambio brusco respecto de los pensamientos que teníamos sobre que la banana era el alimento que más potasio tenía”, detalló Jech, quien especificó que investigaron en varios lugares, entre ellos La Pampa Húmeda y la zona de Córdoba. 

Potasio 39 NO radiactivo
“Creo que lo interesante es que haya potasio en forma natural; el ser humano vive porque se adapta a la naturaleza. La cantidad de potasio, que en forma natural nos da la tierra, es un elemento ideal para el ser humano”, expresó el licenciado Jech. 

El potasio interviene en importantes reacciones bioquímicas en los humanos. Es fundamental en la contracción muscular, en la conducción de los impulsos nerviosos, en la acción enzimática y en la función de la membrana celular. El corazón es un músculo que necesita mantener reguladas las contracciones miocardiales. 

Es común ver a los tenistas en mitad de un largo partido ingerir una banana para recuperar el potasio perdido, y evitar la fatiga muscular. 

Se calcula que por cada 100.000 átomos de potasio normal, una docena son radiactivos.
Una persona de 70 kg contiene unos 140 gramos de potasio, de los cuales sólo emiten radiación 0,017 gramos, capaces de producir 266.000 desintegraciones en un minuto. 

Jech indicó la forma en la que se utiliza el detector: “Se mide al alimento durante determinado tiempo para que la estadística sea exacta. La cantidad de horas depende de la intensidad que lleve de potasio, pueden ser pocas o muchas. En este momento se encuentra en un galpón de la Universidad y lo usamos para medir”. 

Por ahora investigan productos obtenidos en nuestro país, como es el caso de los granos y la leche, pero de cara al futuro pone la vista en otros elementos. “A medida que se trabaja encontramos cosas nuevas. Ahora, tenemos que hacer un análisis de los materiales de construcción porque nos dimos cuenta de que algunos poseen actividad alta. No se puede seguir construyendo sin conocer los componentes que se utilizan”, aclaró. 

De igual forma, confesó su felicidad por el proyecto realizado. “Estamos tratando de hacer un viejo sueño mío, que es que en la departamentalización de la Universidad se hagan investigaciones con distintas ramas de la ciencia”.  

Jech se mostró orgulloso por los avances. “Hemos encontrado y perfeccionado un método nuevo para determinar cosas en los alimentos. Un método alejado de los químicos, empleando técnicas que nunca se habían aplicado, como el traspaso de la física nuclear a los alimentos. Ahora usamos técnicas nucleares, de física nuclear. Es una nueva línea que se abre. Para la Universidad Nacional de Luján determinar rápido la radiactividad en los alimentos es importante” culminó. 

Detectar radiactividad artificial en los alimentos puede ocasionar diferentes patologías. El potasio 40 afecta a las mitocondrias (centrales energéticas de la célula), produce daños en la autorreparación celular, alterando  el núcleo de la célula. 

Además las células contaminadas, pueden fallar en la eliminación de metales pesados y otros compuestos tóxicos, y evitar que se cumplan las funciones de la membrana celular, ocasionando cambios en su volumen. 

Sería algo así como que  una fábrica perfecta (la célula), dejara de tener energía porque su usina no funciona,  el directorio no pueda ejercer sus funciones directivas o “reparadoras”, el servicio de mantenimiento deje de eliminar los residuos, o el cerco perimetral no exista dejando entrar y salir sin controles. 

UNLu - Junio de 2016
 

jueves, 23 de junio de 2016

CONTRA LA DIABETES MELLITUS...

UNA LUCHA POCO DULCE 

La Diabetes es una enfermedad crónica caracterizada por presentar niveles aumentados de azúcar en sangre (lo que se mide como glucemia). 

Si bien no se cura, con los controles adecuados se evitan complicaciones y permite llevar una vida normal. 

Afecta a más de 3.000.000 de personas en nuestro país y como permanece silenciosa durante mucho tiempo, casi la mitad de quienes la padecen, desconocen su condición. 

Las complicaciones son molestas y dolorosas, difíciles de solucionar, como el pie diabético, las escaras y las úlceras venosas. Los tratamientos actuales son paliativos, alivian los síntomas pero no llegan a curar las infecciones. 

Las bacterias de la herida forman un biofilm que las protege de antibióticos, antisépticos y del mismo sistema inmune, disminuyendo la eficacia terapéutica de los tratamientos convencionales. 

Pensando en todo esto, un grupo de científicos de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), elaboraron un medicamento basado en subproductos de bacterias lácticas que tiene efecto cicatrizante, bactericida y anestésico. 

Desarrollaron distintas formas farmacéuticas como geles, cremas, parches y espray, con utilidades diversas para distintos tipos de heridas crónicas, ya sean húmedas o secas. 

Los jóvenes investigadores del Laboratorio de Estudios Farmacéuticos y Biotecnología Farmacéutica (LEFyBiFa) de la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia (FBQF) de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) desarrollaron  nuevas fórmulas farmacéuticas para curar este tipo de heridas. 


El producto está basado en bacterias probióticas, que actúan como una fábrica de moléculas y penetran en la herida con efecto cicatrizante, bactericida y anestésico. “Superamos con éxito la etapa preclínica de experimentación, que incluye ensayos de laboratorio y con ratones”, describió Alberto Ramos Vernieri, quien lidera al grupo de investigación tecnológica. 

También integran el equipo María Sesto Cabral y Eliana Solórzano (farmacéuticas); Javier Maldonado (biólogo); Carla Cabrera (biotecnóloga); Romina Chávez (genetista); Nicolás Cerusico (bioquímico); Exequiel González y María de los Ángeles Lazarte (biotecnológos) y Rubén Salim (emprendedor privado). 


El pie diabético es una infección, ulceración o destrucción de los tejidos profundos relacionados con alteraciones neurológicas y distintos grados de enfermedad vascular periférica en las extremidades inferiores que afecta a pacientes con diabetes mellitus. 

Las escaras, llagas o úlceras por contacto resultan de una presión constante que daña la piel y los tejidos debajo de ésta. Las escaras varían en gravedad desde las leves (cuando la piel se enrojece un poco), hasta las severas (úlceras profundas que llegan hasta el músculo y el hueso). 

Los profesionales señalaron que el desafío a futuro será aplicar el medicamento primero en pacientes sanos y probar su inocuidad, corroborando que no produzca efectos tóxicos como hipersensibilidad, alergia, edema, eritema, etcétera. El paso siguiente será usar el medicamento en pacientes con heridas crónicas, para observar su evolución real. 

En 2013 solicitaron una patente que protege el procedimiento de obtención de ese medicamento ante el Instituto Nacional de Propiedad Intelectual (INPI) y que como titulares figuran el Conicet y la UNT. “La idea de poder patentar desde las instituciones públicas da un poder de negociación cuando se empieza a dialogar con empresas privadas para que los precios del medicamento sean accesibles a futuro. Es una manera de imponer condiciones para proteger a quienes pagaron la investigación, es decir, a la sociedad”, reflexionó Ramos. 


El científico afirmó que la línea de investigación tiene más de quince años y que lo más novedoso que consiguieron en el último tiempo fueron desarrollos biotecnológicos que permitieron facilitar la aplicación del medicamento y conocer su mecanismo de acción. “Se pasó de un líquido que era muy difícil de aplicar sobre las heridas crónicas a tener geles o cremas que facilitan la aplicación y el tratamiento, e incluso, permiten repetirlo. Además pudimos dilucidar la composición química del producto, lo que nos posibilitó determinar el mecanismo de acción concreto en los pacientes”, precisó.

“El pionero que dio origen a esta línea de trabajo fue el doctor Juan Carlos Valdez y su grupo de la cátedra de Inmunología de la FBQF de la UNT”, indicó Ramos. 
En un principio trabajó con cultivos enteros y luego los combinó con plasma rico en plaquetas, obteniendo resultados muy alentadores en cuanto a cicatrización de heridas”, aclaró el investigador. 

Ramos opinó que nuestro país y Tucumán en particular, tienen muy buen nivel de investigaciones, pero que el problema es la escasa trasferencia al medio. Por ese motivo, destacó la oportunidad que representó para su equipo ganar –a fines del año pasado– la Competencia NAVES (Nuevas Aventuras Empresariales) promovida por la Universidad Austral a través de su IAE Business School. 

El certamen les permitió integrar su trabajo con el sector privado, con el fin de buscar apoyo y financiación para sacar el producto al mercado en un futuro cercano. 

UNT-Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia-Abril de 2016

jueves, 16 de junio de 2016

PALEONTOLOGIA

RESTOS DEL SARMIENTOSAURUS MUSACCHIOI

Nuestro país tiene una amplia trayectoria en el descubrimiento de fósiles. 
Podría decirse que la Argentina ha sido cuna de los dinosaurios. 

La Patagonia es uno de los yacimientos paleontológicos más importantes del mundo. 


Paleontólogos de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB),  encontraron el cráneo virtualmente completo de un dinosaurio patagónico adulto, con una morfología nunca antes documentada. Además se hallaron dos vértebras dorsales, vértebras caudales y varios huesos de los pies incrustados en una roca. 

Es el primer cráneo completo hallado en Sudamérica austral de un titanosaurio. 

El doctor Rubén Martínez, del Laboratorio de Paleovertebrados de la  UNPSJB, afirmó que “se trata del primer ejemplar virtualmente completo, y cuya antigüedad está estimada entre los 96 y 91 millones de años”. 


El  fósil recibió el nombre científico “Sarmientosaurus musacchioi”, en homenaje al departamento de Sarmiento (en la localidad de Buen Pasto, en Chubut) donde fue localizado, distante a 200 kilómetros de la sede Comodoro Rivadavia de la UNPSJB. 

El término, “Saurus”, proviene del griego lagarto; y “musacchioi”; fue elegido en homenaje al doctor en geología Eduardo Musacchio, admirado profesional e investigador de la UNPSJB, trágicamente fallecido. 

Los restos del animal prehistórico sorprenden por el resultado de los análisis filogenéticos, que rigen para la clasificación evolutiva de las distintas especies, los cuales demostraron que se trata de una nueva categoría (o taxón) y que pertenece a un miembro arcaico del subclado titanosauriano Lithostrotia. 

Un clado es una agrupación que contiene un antepasado común y todos los descendientes (vivos y extintos) de ese antepasado. 

Conociendo la filogenia, es posible decir si un grupo de linajes forma un clado. 

Los titanosaurios conforman un clado de dinosaurios saurópodos macronarios que vivieron desde el período Jurásico hasta el Cretácico, en los actuales continentes de Asia, América, Europa, África y Australia. 


Constituyeron el último gran grupo de saurópodos antes de la extinción del Cretácico, hace unos 65 millones de años. Era el herbívoro dominante de su tiempo. 

Otros saurópodos semejantes habían desaparecido ya hacia el Jurásico tardío, mientras que los titanosaurios aparecieron en el Cretácico temprano y se desarrollaron hasta el fin del período. 

Estaban extensamente distribuidos, sobre todo en los continentes meridionales. 

Los titanosaurios podían ser tan pequeños como una vaca o tan grandes como una casa. 

A través de la tomografía computada, “el encéfalo del Sarmientosaurus musacchioi brindó una información tan valiosa sobre el cerebro y los sistemas sensoriales que está entre las más completas de cualquier dinosaurio saurópodo”, señaló el doctor Rubén Martínez, investigador al frente del equipo científico de la UNPSJB.  


“Es el primer saurópodo diagnosticado parcialmente por rasgos de su cerebro”, agregó el científico. 

El cráneo del Sarmientosaurus musacchioi fue descubierto y extraído por los doctores  Rubén Martínez, Gabriel Casal y Lucio Ibiricu, los técnicos Marcelo Luna y Carlos do Nascimento, todos integrantes del Laboratorio de Paleovertebrados, que pertenece al Departamento de Biología General, de la Facultad de Ciencias Naturales de la UNPSJB. 

Los investigadores sostienen que era un dinosaurio herbívoro, de 20 metros de largo y probablemente se trataba de un individuo viejo al momento de morir. 

Se realizó una  tomografía durante más de dos horas y los científicos pudieron obtener datos sobre cómo fue la capacidad visual de este dinosaurio, al igual que su desarrollo dentario y la formación interna del cerebro. 

El tomógrafo usado es el de tipo helicoidal y uno de los más avanzados de la Patagonia. Permitió obtener imágenes a través de cortes muy finos y contiguos de la caja craneana. Primero se escaneó el cráneo en forma de espiral y luego se repitió la tarea pero en forma axial. Después, en el monitor se obtuvieron las imágenes que posibilitaron la reconstrucción en tres dimensiones del cerebro. 

"Pudimos ver la estructura general del encéfalo del dinosaurio. Analizamos por ejemplo si la región olfativa estaba mas desarrollada que la visual, o el mismo desarrollo de la hipófisis", destacó Martínez. 

Según relató el paleontólogo, el equipo pudo ver "la estructura de zonas donde normalmente no es posible acceder, como la parte interna de las mandíbulas o la posible presencia de cavidades aéreas invisibles desde afuera". El paso por el tomógrado enriqueció el conocimiento anatómico-fisiológico de este tipo de dinosaurio. 

El Sarmientosaurus musacchioi es el titanosaurio más basal (“primitivo”) conocido hasta el momento. Posee un cráneo bien preservado y parcialmente diagnosticado por rasgos de su cerebro. 

Otra característica que captó la atención, tanto de científicos como de la prensa internacional, es el buen estado de preservación de la dentadura de este nuevo dinosaurio patagónico. 

Algo único en su disposición está dado por la morfología de las facetas de desgaste y en la peculiar orientación de los dientes superiores e inferiores, que podrían indicar el tipo y calidad de la alimentación que tenían. 

Asimismo, la presencia de un tendón osificado ventrolateralmente posicionado en el cuello del nuevo titanosaurio es una novedad anatómica entre los dinosaurios no avianos. 

“El Sarmientosaurus brinda datos clave sobre la extensión de la neumatización cervical en titanosaurios, al tener vértebras que internamente tenían más aire que hueso”, afirmó Martínez. 

El artículo fue presentado el martes 26 de abril de 2016 y asombró a la comunidad científica mundial durante la presentación realizada en Pittsburgh, Pennsylvania (EEUU). Fue publicado por la revista científica “PLOS One”, y elaborado por los doctores Rubén Martínez, Matthew Lamanna, Fernando Novas, Ryan Ridgely, Gabriel Casal, Javier Martínez, Javier Vita, Lawrence Witmer.  

El hallazgo despertó gran interés en Argentina y en el mundo, donde el dinosaurio chubutense no sólo fue noticia en los diarios y en la televisión de Pittsburgh, Estados Unidos, sino también ha estado en la primera página de ciencia del “New York Times” y en “Science Daily”,  entre  otros medios. 

Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco-  Mayo de 2016

jueves, 9 de junio de 2016

CALIDAD EDUCATIVA

CENTRO DE PROCESAMIENTO DE DATOS
EN LA UNIVERSIDAD PUBLICA 

La Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) es altamente reconocida  no sólo por sus egresados presenciales, sino además por los profesionales formados en la capacitación virtual. 

Esta casa de altos estudios fue creada en octubre de 1989 y normalizada en diciembre de 1992. El edificio se construyó sobre terrenos donados por la empresa textil Fabril Financiera y comenzó con sólo 10 aulas para sus primeros 1000 alumnos. 
Desde sus inicios ha tenido un crecimiento acelerado. 

En 1999 se inauguró la primer aula virtual. 

Esto constituyó el ingreso de la Universidad pública en Internet. 

El Programa Universidad Virtual Quilmes se instauró como pionero en educación no presencial en Latinoamérica. 

Estudiantes de cualquier parte del mundo pueden acceder a la formacion universitaria manejando sus tiempos y horarios, sin necesidad de coincidir con los profesores ni trasladarse para asistir a clases. Sólo es necesario conectarse a la web, participar en los foros y charlas virtuales, según sea requerido por la cátedra, y luego rendir los exámenes presenciales. 

El crecimiento de la universidad virtual y sobre todo de los servicios informáticos de la UNQ, destinados  a los alumnos presenciales, docentes, investigadores y la comunidad educativa de la universidad nacional, hicieron necesaria la construcción de un Centro de Procesamiento de Datos (CPD) acorde a las necesidades de tamaño desarrollo. 


El 30 de mayo pasado se realizó la inauguración de este emprendimiento, en la Sala del Consejo Superior de la Universidad. 

Presenciaron el acto el Rector, Dr. Mario Lozano, junto al Vicerrector, Dr. Alejandro Villar; el Secretario General, Mag. Alfredo Alfonso; la Directora de la Asociación de Redes de Interconexión Universitaria, Mariela Rocha; y el coordinador del Sistema de Información Universitaria (SIU), Guillermo Diodio.
 
En la presentación  la Directora General de Comunicación, Leticia Spinelli, celebró la iniciativa: "nuestras autoridades reconocieron la necesidad de tener un centro de procesamiento de datos de esta envergadura y esta iniciativa es el trabajo conjunto de varias Áreas de la Universidad"


Alejandro del Brocco, Director de Servicios de Comunicación, agregó: "el CPD muestra la soberanía de la Universidad pública sobre la tecnología. Se hizo necesario por el crecimiento de la Universidad. El espacio fue concebido como un data center y cumple con todos los estándares internacionales"

Participaron además, Mariano Alvarez y César Zacagnini, quienes son también  integrantes de la Dirección y parte del proyecto. 

La obra implicó una inversión de $2.900.000 y más de 2 años de trabajo. Se trata un lugar físico de alojamiento para los servidores informáticos de la Universidad. 

La construcción es un gran avance para una Universidad pública ya que mejora la seguridad, estabilidad y calidad del servicio de redes y los servicios informáticos. Para realizarla se relevaron espacios de similares características en el Congreso de la Nación y Telefónica Argentina.

El CPD cuenta con las siguientes características:
§  24 racks de servidores y 5 clusters (3 de procesamiento, 1 de cálculo y 1 de almacenamiento);
§  control de acceso mediante huellas dactilares;
§  control ambiental de temperatura y humedad;
§  sistema de refrigeración de sala a través de 2 equipos de aires de precisión;
§  sistema ininterrumpido de energía a través de 2 acometidas eléctricas a diferentes subestaciones y generador de emergencia;
§  vínculo con la sala de comunicación del Ágora a través de fibra óptica;
§  pre-cámara y sala de máquinas propia.
§  Monitoreo remoto y proactivo.

El proyecto fue iniciado y realizado por la Secretaría General; la Dirección de Servicios Informáticos, dependiente de la Dirección General de Comunicación; y la Dirección Hábitat, dependiente de la Subsecretaría de Planificación y Relaciones Institucionales. 


Los avances en tecnología (ya sea de informática, o de laboratorios científicos, etc.) logrados por las universidades públicas, en este caso la UNQui, constituyen el mejoramiento de la calidad educativa brindada para todos los estudiantes, con inclusión y participación de toda la comunidad.

Nuestras Universidades Nacionales tienen un reconocido prestigio en el exterior, formando profesionales destacados , en un nivel competitivo de excelencia, con los más altos centros de estudio e investigación mundiales. 

UNQ- mayo 2016