
No siempre se escribe como se habla. Una cosa es hablar y otra escribir.

Es claro que el contexto es importante, sobre todo cuando se privilegia la velocidad de la comunicación antes que la corrección.

“Hay que establecer una diferenciación entre la lengua escrita y la oral. Ambas tienen gramáticas diferentes. En la lengua oral se producen muchas más elipsis o superposiciones, mientras que en la lengua escrita se nota mucho más toda la normativa de la lengua estándar”, explicó el catedrático.
La “lengua estándar” es aquella que ha sido normativizada, que posee una serie de reglas ortográficas, la que todos aprendemos en la escuela.
Esta forma de comunicarse “Debe ser manejada por aquellos que tienen acceso a la educación, porque la función de la escuela es enseñar esa norma lingüística. El tema es que no en todos los contextos usaremos esa lengua. Si estamos en la cancha un domingo, nos expresaremos con cierto vocabulario y expresiones que no son las mismas que utilizamos en el caso de que debamos escribir un informe o redactar un trabajo para la escuela o en la universidad. La lengua se puede utilizar de distintas maneras en diferentes contextos”, expresó el docente.

“Una persona que haya sido alfabetizada, escolarizada y que maneja la lengua estándar utilizará expresiones correctas. No es que, por ejemplo, 'haya' sea mejor que 'haiga', sino que se trata de que un término fue estandarizado y el otro no”, aclaró el lingüista.

Mónaco destacó que el parámetro que siempre se debe tener en cuenta es el del entendimiento: “La comunicación falla cuando se escribe rápido pero no se entiende. Pasa mucho entre los adolescentes, que son los expertos en crear sistemas y códigos de simplificación”, enfatizó.
Al mismo tiempo, expresó que no es un problema del idioma español, sino de todos los idiomas, que tiene que ver con la característica de los medios y de los soportes en los que se desarrolla la comunicación.

Mónaco afirmó que es importante “saber adaptarse” a los distintos contextos comunicativos. “Que la comunicación por Whatsapp sea con abreviaturas, con elipsis y simplificaciones es algo que va en beneficio de la eficacia comunicativa, de la rapidez. No es censurable. Sin embargo, si la comunicación no se da, el medio no cumple su objetivo”, agregó el investigador.


Los SMS dejaron paso a un nuevo sistema de códigos para comunicarse en las redes, usadas por millones de personas de habla hispana. Es el llamado ciberlenguaje.
Podemos estar de acuerdo o no, sentir que nuestra lengua puede ser fagocitada por estas abreviaturas mal escritas, o simplemente pensar que estos grafismos quedaran sometidos a la vorágine de comunicarnos.

Lo esencial es que pueda establecerse ese “ida y vuelta” que permite relacionarnos.
Al comunicarnos con los otros nos enriquecemos. En definitiva, nos completamos como personas.
UNL - Facultad de Humanidades y Ciencias - Abril de 2017
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