jueves, 28 de enero de 2016

MICROALGAS

EL PODER DE LO SIMPLE 

Estos organismos primitivos, pueden convertirse en eslabones fundamentales para la vida. 

Las microalgas son microorganismos eucariotas (que tienen núcleo verdadero), y fotosintéticos (es decir, que son capaces de elaborar su propio alimento). 

Son muy eficientes en la fijación de dióxido de carbono (CO2) y uso de la energía solar para producir biomasa. 


Son ubícuos, es decir, los encontramos en todos los cuerpos de agua, lagos, ríos, mares, y en el suelo aún en condiciones extremas. Y poseen gran diversidad taxonómica. Sus requerimientos nutricionales son CO2, nitrógeno, fósforo, potasio, magnesio y otros metales que actúan como cofactores  enzimáticos. 

En Nuestro País las están estudiando para optimizarlas como recurso en alimentación humana, producción de pigmentos naturales, elaboración de alimentos funcionales, depuración de aguas residuales y reducción de CO2

En la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, en su sede Trelew, funciona desde 1997, el Laboratorio de Microalgas. 

El proyecto del laboratorio “Producción de alimento vivo, en etapa experimental, para acuicultura” se desarrolla en las instalaciones del Instituto Provincial de Investigaciones de los Recursos del Mar, en Playa Unión, Rawson, dentro del marco de la convocatoria de la secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva del Chubut. 

Desde 2014 estudian además, “Procesos biotecnológicos para la producción de microalgas: Evaluación de prototipos para cultivo, concentración y cosecha de microalgas”. 

“Ya se avanzó en la construcción de una pileta de 1.000 litros en instalaciones del INTI y se están realizando los primeros cultivos masivos de microalgas con su posterior cosecha” indicó la profesora Isabel Albarracín. 

Otro tema de investigación es: “Optimización de condiciones de producción biomasa  microalgas para aplicaciones biotecnológicas”,  en el marco del plan estratégico de Cooperación Internacional y de Intercambio Académico entre nuestra Universidad, la Facultad Regional Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional y la Universidad de Antioquia, Colombia; para lo cual están previstos encuentros en el transcurso de este año con las tres instituciones en Buenos Aires y en Colombia. 

“Dado que nuestro laboratorio pertenece a la Red de Microalgas de Argentina -informó Albarracín- participamos en el mes de abril 2015, de la 1° Jornada de trabajo sobre Microalgas: Industria-Academia- Gobierno. Agregado de Valor, Energía y Remediación; organizada por el ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación”. 

En ella  la Unión de Industriales para el Saneamiento de la Cuenca Matanza-Riachuelo y Reconquista, expuso la problemática a la que muchas empresas se enfrentan en el tratamiento de los efluentes que generan. 


Representantes de la Red de Microalgas describieron las ventajas de la utilización de esta tecnología en el tratamiento de efluentes que por otra parte genera energía, aceite para biodiesel y/o biomasa para generación de biogás, fertilizantes y moléculas con alto valor que pueden ser utilizadas en otras industrias.

“Son auspiciosas las perspectivas dado que las actividades de investigación básica, desarrollo y mejoras productivas en estas áreas son apoyadas con financiamiento del ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, el ministerio de Agricultura Ganadería y Pesca y el Banco de Inversión y Comercio Exterior”, señaló. 

El equipo del Laboratorio de Microalgas está actualmente integrado por Marcela Cravero, Ruth Salomón, Gabriela Pío, Silvana D’Amico, Daiana Obholz y Carlos Moreira, y los alumnos Daniela García, Ariel Parra, Jéssica González y Maximiliano Silva. 


Entre los estudios realizados es de destacar el diseño y desarrollo de técnicas de cultivo para la producción de microalgas destinadas a la alimentación humana, elaboración de piensos animales y dietas para la acuicultura, ya que estos microorganismos son esenciales en las primeras fases de desarrollo de la mayoría de especies acuáticas. 


Además,  la producción de pigmentos naturales que se utilizan en la elaboración de alimentos funcionales. En este sentido, Albarracín indica que “en los últimos años las microalgas son consideradas como la principal fuente natural de ciertos pigmentos altamente demandados en el mercado internacional, como el β-caroteno y la astaxantina sugeridos en la prevención de ciertas enfermedades”. 

También las microalgas tienen gran importancia en la depuración de aguas residuales y en la reducción de CO2 atmosférico, principal responsable del efecto invernadero. Son reconocidas además como productoras de energía para la obtención de biocombustibles, biogás e hidrógeno. 




Existen especies que presentan ventajas sobre las plantas terrestres dado su potencial reproductivo, pueden cultivarse en altas densidades en superficies no aptas para uso agrícola, no necesitan de agua dulce y algunas pueden crecer incluso en aguas residuales.

El Laboratorio tiene como objetivos generales el aislamiento, identificación, caracterización, conservación y provisión de microalgas.

 Posee una colección de 70 cepas entre especies marinas, continentales y cianobacterias, entre las que se han identificado variedades de interés biotecnológico. “Es muy importante el potencial de aplicación que posee la colección en los campos de alimentación humana y animal, sustancias bioactivas, cosmética y biocombustibles” señala la profesora Isabel Albarracín. 

El Laboratorio presta servicios para facilitar el desarrollo de nuevos sectores bioindustriales basados en el cultivo y sus aplicaciones. 

“En cualquier aplicación biotecnológica se requiere contar con especies que sean altamente productivas, lo que significa alto contenido de los compuestos de interés y alta tasa de crecimiento. Por lo que la selección de las cepas adecuadas constituye la primera fase que se debe tener en cuenta en cualquier desarrollo bioindustrial” explica la especialista. 

Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco-Facultad de Ciencias Naturales - Sede Trelew-Junio 2015

jueves, 21 de enero de 2016

DICEN QUE DICEN

CÓMO LEEMOS????

La forma de comunicación escrita ha variado mucho desde sus inicios. 

Desde las primitivas imprentas hasta los textos digitales nos fuimos adaptando a las nuevas tecnologías. 


Un estudio analiza la modificación en los formatos y  prácticas de lectura. 

Investigadores de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora analizan  esa evolución. “En el libro impreso tenemos un texto estático, es el lector quien avanza según su atención o comprensión” indica la investigadora Mercedes Rodríguez Temperley, y agrega: “En los textos digitales, esa lectura se hace a los saltos, debido a la presencia del hipertexto”. 

Para realizar el estudio “Nos basamos en la historia del libro desde su materialidad, desde sus soportes y analizamos cómo esa materialidad afecta los textos o su transmisión, cómo los formatos o soportes cambian los significados”, explicó la directora del proyecto de la cátedra de Literatura Española III, Rodríguez Temperley. 

El proyecto nace con el nombre “Del códice medieval al hipertexto: Rupturas y nuevos retos en la era digital”


Está dividido en dos partes, una teórica, donde se analiza la historia del libro desde su nacimiento, la evolución de su soporte y cómo ese proceso afecta el significado de aquellos que consumen su mensaje. 

La otra parte se enfoca hacia la práctica, para lo cual se ha emprendido la catalogación, estudio y puesta en valor de la Colección Cervantina que se encuentra en la Biblioteca Bartolomé Ronco, en la ciudad bonaerense de Azul, una de las más grandes bibliotecas cervantinas de América Latina, donde se guardan ediciones de “El Quijote…” y otras obras de Cervantes que datan del siglo XVII. 

Rodriguez Temperley explica que “en la tradición occidental existen varios tipos de soportes textuales ligados a diferentes momentos: el texto antiguo (ligado a la materialidad del rollo de papiro), el texto medieval (ligado a la materialidad del códice manuscrito), el texto moderno (ligado a la materialidad del libro impreso), hasta llegar a un cuarto momento posmoderno donde se destacan los soportes digitales y la aparición del hipertexto” y agrega: “La idea de hipertexto se genera en la década del ‘60, cuando surge un tipo de escritura o lectura no secuencial, la cual rompe con la idea de lectura jerarquizada que ha primado en los textos escritos”. 

El otro punto que se analiza en el estudio son las prácticas de lectura y cómo éstas evolucionan con los cambios en los formatos que respaldan las obras, ya sea en pantalla o en papel. 

“Los modos de lectura cambian con el tiempo, la lectura en una pantalla o en un texto impreso son distintas, podemos estar frente a las mismas palabras que conforman el texto, pero el proceso por el cual se crea el significado cambia”, resalta la investigadora. 

Y añade: “En el libro impreso tenemos un texto estático, es el lector quien avanza según su atención o comprensión, hace pausas, es un ritmo de lectura variable; en los textos digitales, en cambio, esa lectura se hace a los saltos, debido a la presencia del hipertexto: el lector lee un segmento, y de pronto aparece un hipervínculo que lo lleva a otro segmento diferente, fuera del texto, a otra interpretación, a otra información, y esa lo lleva a otra, por lo cual la atención está más dispersa y la lectura jerarquizada se quiebra, se hace discontinua”. 

En ese sentido, sostiene que “hay quienes piensan que el lector cibernético está obligado a cooperar más que uno de un texto tradicional, por el otro lado, también hay quienes advierten una especie de juego, un ánimo lúdico, donde la llave no la tiene el lector, sino el autor de ese texto, quien se identifica más con un programador de un juego, del juego de la lectura”. 

La investigación, que comenzó en el año 2014, tiene también como objetivo “entender los códices medievales y cómo ese formato pudo sobrevivir al paso del tiempo, a través de emulaciones, como por ejemplo, el caso del ‘Libro rojo’ de Jung, o el original manuscrito del ‘Alicia en el País de las Maravillas’, de Carroll”.

En ellos la caligrafía, las letras capitulares, las rúbricas y la puesta en página, entre otras prácticas, manifiestan cierta idea de “proto-libro” asociada al códice medieval.  
A través de la catalogación y estudio de los libros antiguos que hay en bibliotecas del país, se busca colaborar en la difusión del patrimonio bibliográfico argentino, para saber cuál es el lugar que tiene nuestro país en este campo.

Universidad Nacional de Lomas de Zamora-Facultad de Ciencias Sociales- Noviembre de 2015 

jueves, 31 de diciembre de 2015

SALUDOS

FELIZ 2016!!!

Les envío un cordial saludo por el fin de año, deseando que el próximo 2016 sea venturoso en Paz, Salud y Amor. 

Espero poder seguir divulgando  lo mucho que investigan nuestros científicos.

Aunque la ciencia no se toma vacaciones..., en breve volveré a contarles aquello que me intriga y llama la atención. 

Felicidades para todos!!!!

jueves, 24 de diciembre de 2015

AGUA QUE NO HAS DE BEBER...

GESTION DE LA HUELLA HIDRICA 

La demanda de agua para consumo humano es una problemática fundamental. 

Es frecuente asociar el problema a la escasez del recurso y no al  aprovechamiento responsable. 

Especialistas de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) llevan a cabo diferentes estudios de investigación. Buscan determinar la calidad y cantidad de agua que se requiere para las distintas actividades humanas. 


El agua es un recurso esencial para la vida. La población mundial supera los siete mil millones de habitantes.  El continuo crecimiento demográfico, exige una mayor cantidad para consumo en actividades domésticas, agropecuarias e industriales. 

Sin embargo, pensamos que el agua es escasa, pero no que es deficiente en una gestión responsable. 

“Comparada con el agua salada, efectivamente el agua dulce es un recurso escaso, ya que representa sólo el 2,5 por ciento del agua total del planeta. Sin embargo, en promedio alcanza y sobra para todos los habitantes del mundo, aunque hoy no se distribuye homogéneamente. En la Argentina, por ejemplo, el 70% del territorio presenta condiciones áridas y semiáridas. En otras regiones, el recurso abunda, pero no por ello la población tiene acceso a él. Por eso, el problema no es la cantidad de agua dulce, sino cómo la gestionamos. Hay que diferenciar disponibilidad y accesibilidad”, explica la bióloga Ana Carolina Herrero, investigadora docente del Área de Ecología del Instituto del Conurbano (ICO) de la UNGS. 

La distribución del agua planetaria no es uniforme. En Nuestro País hay zonas con exceso, como la Región Metropolitana de Buenos Aires, y otras, con escasez como Chaco, Formosa, San Juan y Mendoza.  

“La gestión del agua se relaciona sobre todo con la red de distribución que la lleva a diferentes poblaciones. Quizás en el norte de la provincia de Buenos Aires hay abundante agua, pero eso no quiere decir que la población cuente con un recurso de calidad para el consumo humano. Muchas veces el agua potable no es accesible para la población: en estas zonas hay lugares donde el agua no es apta para el consumo, y donde, sin embargo, se está consumiendo”, destaca Luisina Molina, ecóloga urbana y también investigadora docente del ICO.  

Además de lograr que el agua sea accesible, “también es importante gestionarla en forma adecuada entre los diferentes usuarios, ya que es un recurso multifuncional y somos varios los interesados en disponer de él”, explica Molina y enfatiza: “Ahí empieza una competencia por el uso. Entonces, el Estado debe regular qué cantidad se le asigna a cada uno de los actores, sabiendo que el consumo humano es el prioritario. Tanto que ha sido declarado un derecho humano. Es a partir de allí que hay que pensar cómo distribuir esa torta para los otros usos”. 



La huella hídrica es un indicador que permite determinar la calidad y cantidad de agua requerida para distintos usos. Este indicador, explican las investigadoras, es muy útil como herramienta de gestión, y a su vez permite visibilizar y concientizar a la población acerca de la cantidad de agua necesaria para producir diferentes alimentos. La huella hídrica varía de región en región, y eso permite calcularla para cada una. 



Se ha aplicado el indicador de la huella hídrica en distintos proyectos destinados a calcular y analizar el consumo de agua a nivel territorial. Uno de ellos, finalizado el año pasado, se llevó a cabo en la provincia de San Luis; otro está todavía en curso, y se refiere a la provincia de Buenos Aires. Todos estos proyectos, además de calcular la ya mencionada huella hídrica, ofrecen análisis de la sustentabilidad hídrica de las regiones, esto es, de la relación entre el agua que se consume y el agua de la que se dispone. 

Es tema de estudio, además, el consumo de agua en el Campus de la Universidad.
En el marco del sistema de becas de investigación y docencia de la UNGS, la becaria Belén Conocheli analiza la calidad del agua de los pozos, de los tanques y de las cocinas de la Universidad. “En primer lugar, queremos saber cuál es el estado del agua. Después, en el caso de que esté contaminada, nos interesa determinar si ya viene contaminada desde el acuífero o si se deteriora en alguna parte del proceso de distribución”, explica Herrero, directora del proyecto de investigación que desarrolla la becaria. 

También  “nos importa acompañar el estudio con indicadores económicos y ambientales -prosigue Herrero-. Porque es importante saber, por ejemplo, cuánto está gastando la UNGS en bidones de agua para consumo pero también, porque no se trata apenas de saber cuánta agua es la que se compra, sino cuestiones como cuánta agua fue necesaria para purificar esa agua que se compra, etc.” 
Esto no es paranoico, aclara Molina, “es contar con datos adecuados para poder tomar decisiones sobre el tipo de producción que realizamos. Es decir, no para dejar de consumir agua, sino para hacer un consumo más responsable”. 

Universidad Nacional de General Sarmiento-Instituto del Conurbano- Noviembre de 2015


jueves, 17 de diciembre de 2015

MEDICINA OFTÁLMICA

BIOFILM PARA TRATAR EL GLAUCOMA 

Es una película que se adhiere al ojo, liberando en forma gradual la medicación indicada.


Investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba, diseñaron un film a base de polímeros biocompatibles. 
Se usa como si fuera una lente de contacto, y permite la liberación gradual de medicamentos, sin provocar irritación ni alteración en la visión. 
Aún faltan las pruebas en humanos, pero los ensayos en animales resultaron exitosos. 

El glaucoma es una patología ocular crónica, que tiene una gran incidencia en Nuestro País en mayores de 61 años, y que a nivel mundial se estima que afectará a 80 millones de personas en 2020. 

La presión intraocular elevada genera daño irreversible en el nervio óptico, provocando la disminución progresiva de la visión. Puede detectarse a tiempo con consultas periódicas al oftalmólogo, pero no se puede revertir cuando ya se produjo la pérdida de la visión. La Acetazolamida (AZM) mantiene baja la presión intraocular y evita el avance de la enfermedad. 

El desarrollo es novedoso en la forma de administrar AZM. 

Hasta ahora, la única forma de administrar el fármaco es por vía oral, ya que es poco soluble y no puede usarse en forma de gotas. Para garantizar su efecto, se usan dosis elevadas que generan efectos secundarios adversos, como diuresis o discrasias severas (una enfermedad de la sangre). 


El biofilm es una delgada lámina que se coloca en el saco conjuntival del ojo, allí se adhiere y queda anclado liberando el principio activo. Este método evita que sea expulsado por los mecanismos de barrido, como las lágrimas o el parpadeo. 

Santiago Palma, miembro del equipo de investigación, explica que este procedimiento asegura el ingreso de la droga en el interior del ojo, en forma eficiente y sin los efectos de la ingesta. El biofilm puede estar mucho tiempo en el ojo sin molestias o irritación. “Esto es fundamental, porque la eficacia terapéutica reside en mantener la presión ocular baja, condición que sólo se logra con la acción del fármaco”, aclara. 

El dispositivo fue creado con los mismos polímeros que se utilizan en comprimidos, inyectables o cosméticos combinados estratégicamente. 

“La ventaja es que ya están autorizados por entidades sanitarias, se sabe que no son tóxicos. En el trabajo, tuvimos en cuenta la posibilidad de cargar esos films con otros fármacos: es decir, son una plataforma que puede tener otros usos terapéuticos”, afirma Palma

El 70% de los medicamentos utilizados en oftalmología se aplica como gotas. Sólo son efectivos administrándolos de manera frecuente. Las barreras fisiológicas del ojo eliminan la mayor parte y apenas ingresa entre el 1% y el 3% del fármaco. Es una de las razones por las cuales los investigadores consideraron el film de polímeros. 


Este material tiene la ventaja de ser maleable, incluso en tamaños delgados, y bioadherente, (es decir que se pega a las mucosas con cierto grado de permanencia y eficacia). 

Los autores del ensayo probaron láminas realizadas con diversas combinaciones de polímeros y midieron la velocidad de liberación del medicamento, el grado de adhesión de la película y la irritación provocada. “Para que la droga sea liberada de forma lenta y constante debimos someter la película a un proceso de recubrimiento. El film queda adherido al ojo por lo menos dos días sin generar irritación, resiste los movimientos de  barrido naturales y, al mismo tiempo, es posible sacarlo sin producir daño ni molestia”, agrega Palma. 

Midieron, además, el  efecto terapéutico de la droga. “Si una gota -que se lava en una hora- puede aplicarse cada ocho horas, un film que libera fármaco constantemente durante ocho horas, podría ponerse una vez al día, por ejemplo”, describe el científico. Por ahora, los investigadores mantuvieron la liberación constante del fármaco durante ocho horas, pero suponen que ese tiempo puede extenderse y, correlativamente, espaciar la aplicación de las películas. 

Mejorar la frecuencia de colocación es importante. La única forma de impedir el avance de la enfermedad es mantener la presión ocular baja, lo que implica mantener constante la acción terapéutica de la droga. Y se asegura que el 25% de los pacientes con enfermedades crónicas no cumplen correctamente el tratamiento. Además, el glaucoma afecta sobre todo a mayores de 60 años, pacientes que generalmente están polimedicados. Por todo esto, tener un dispositivo de fácil aplicación, que pueda colocarse una vez al día o cada dos o tres días, impactaría positivamente en el tratamiento y en la calidad de vida de los pacientes. 

La forma de administración sería con un aparato similar a las inyecciones de insulina, recargable con cartuchos de films. De esa manera, el paciente presionaría sobre el ojo levemente, pegaría uno de los discos y el resto se mantendría estéril. 

Los experimentos en animales respaldan la eficacia de este invento. En cuatro horas lograron reducir la presión intraocular en el 40% de los especímenes que participaron en la experiencia, lo que convierte a este sistema de administración tópica de la AZM, en una de las terapias más efectivas para frenar la ceguera provocada por el glaucoma.

Los investigadores apuestan a que próximamente inversores privados se interesen en el desarrollo y realicen las acciones necesarias que lleven este invento del laboratorio a las farmacias. 

El equipo está formado por Luis Tártara, Santiago Palma, Daniel Allemandi y Juan Llabot del Departamento de Farmacia de la Facultad de Ciencias Químicas y María Ahumada de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC. 

Recibieron financiación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), FonCyT,  préstamo BID 2437/OC-AR PICT 2010-0380 y la secretaría de Ciencia y Tecnología de la UNC. 
La UNC y el Conicet son los titulares de la patente del film mucoadhesivo para administración tópica de Acetazolamida. 

Universidad Nacional de Córdoba- Julio de 2015

  

jueves, 10 de diciembre de 2015

GENOMICA en Nuestro País

GENES… Y SU SILENCIAMIENTO 


En 1986, un estudio realizado por Richard Jorgensen, de la Universidad de Arizona,  investigaba sobre el color de las petunias. En el ensayo, agregó  una copia extra del gen relacionado con los pigmentos. Sorprendido, en lugar de obtener petunias con colores más intensos, observó que aparecían flores blancas o parcialmente blancas. 
Fenotipo de las flores de petunias a las que se les agregó copias extras del gen clave para la producción de  pigmentos. Izquierda: flor de la planta no transgénica; centro y derecha: distintas  líneas transgénicas. Extraído del artículo de Matzke MA y col. 2004, PLoS Biol 2 (5):e133.

“Ese fue el comienzo de lo que se conoce como silenciamiento génico, un término que se usa para describir el apagado de un gen que se encuentra activo”, explica Pablo Manavella, investigador adjunto del CONICET,  que desarrolla sus actividades en el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL UNL-CONICET) y es docente de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas (FBCB)


El silenciamiento génico consiste en evitar que un gen activo, llegue a traducirse en una proteína activa. Este proceso ocurre de manera natural en los organismos eucariotas (animales, plantas, personas y hongos) y permite obtener una respuesta génica rápida ante una necesidad.  Explica como se pudo identificar el rol que cumple el complejo de ocho proteínas,  que es el encargado de mediar en la transcripción, y transportarlos dentro del núcleo hasta los centros de procesamiento en el silenciamiento génico.  

“En las plantas, cuando se enfrentan a una condición estresante, como un cambio abrupto en la temperatura ambiental, se produce un cambio en la expresión de ciertos genes para adaptarse a dicho estrés. El problema es que una vez que los genes se expresan sus productos pueden tener una vida muy larga dentro de la célula, y si no desaparecen a tiempo, la planta puede morir por no responder adecuadamente al estrés”, explica el investigador. 

Manavella indica que el silenciamiento génico puede lidiar con este problema, eliminando rápidamente mensajeros (moléculas de ARN) y proteínas, que puedan ser mortales para una planta frente a una condición dada. El estudio de Manavella, fue publicado en la prestigiosa revista Plant Journal.  

“La identificación en el transporte de precursores de micro ARN marca un hito en este área de estudio, ya que devela uno de los pasos desconocidos en la vida de estas pequeñas moléculas”, explica el investigador que hace un año volvió de Alemania y que para realizar este trabajo contó con fondos internacionales como el Human Frontier Science Program,  financiamiento especial de Max Planck Society y el International Center for Genetic Engineering and Biotechnology.  


“Nuestra investigación se centró en el estudio de la proteína más grande del complejo y la que se considera central”, aclara. “Hasta ahora se desconocía cómo un precursor de microARN, que es transcripto en una estructura nuclear llamada nucleosoma, era capaz de llegar hasta los centros de procesamiento para dar origen a los microARNs (microARN silenciados) maduros”, dijo el investigador

En pocas palabras, lo que Manavella descubrió es la ruta por la que viajan los microRNAs para dar inicio a uno de los complejos mecanismos de respuesta frente al estrés. Este hallazgo,  significa un gran avance para la investigación básica en biología molecular de plantas, y puede tener un impacto altísimo a nivel biotecnológico y terapéutico. 

Actualmente, se ha empleado silenciamiento génico artificial para apagar genes no deseados en plantas de interés comercial, por ejemplo genes que producen los alérgenos en maní o ciertas toxinas de algodón. Incluso, hay investigaciones aplicadas en tomate donde se silencia un gen que regula la hormona encargada de la maduración, bloqueando temporalmente la maduración del fruto, efecto muy importante para mejorar la exportación y el traslado de un producto tan delicado. 

Gracias a la investigación de Manavella, la ciencia avanzó un paso más, y en el futuro será más simple producir plantas que reaccionen mejor frente a situaciones de estrés. 

Universidad Nacional del Litoral- Septiembre 2015

GENES… 

Desde que Watson y Crick formularon la estructura del ADN (Acido desoxirribonucleico) en 1953, pasó mucho tiempo y esfuerzo, pero queda muchísimo por descifrar. Sólo se halló la punta del iceberg. 

El ADN  está formado por una base nitrogenada (adenina, timina, citosina o guanina), un azúcar (la desoxirribosa) y ácido fosfórico, unidos en forma de cadena espiralada y sostenida con otra cadena similar por medio de puentes de hidrógeno, como si fueran peldaños en una escalera. 

Cada porción sirve para guardar información sobre la célula y el organismo al que pertenece.  Pero de nada serviría si no puede “salir del archivo” (que es el núcleo de la célula) y cumplir su función. 

El encargado, entonces, es el ARN, una molécula muy parecida al ADN, pero con una base diferente (uracilo en lugar de timina) y ribosa en lugar de desoxirribosa.  NO forma puentes en doble cadena. Esto permite que tenga un tamaño mucho más pequeño y pueda “salir” del núcleo celular llevando el mensaje hasta el citoplasma donde será decodificado. 

Allí se forman los aminoácidos, (“ladrillos” que generan proteínas), produciendo lo que el organismo necesita para vivir y desarrollarse. Existen 3 tipos. ARNt: de transferencia (decodifica en mensaje en el ribosoma), ARNm: mensajero (lleva el mensaje) y ARNr: ribosomal (forma el ribosoma). 

Un GEN es la secuencia que puede decodificarse en un mensaje. Existen gran cantidad de secuencias que no proveen información para la célula. 

En este proceso, los microARN son esenciales. Estas pequeñas moléculas de 21 a 22 nucleótidos de largo, (casi 0,0000007 milímetros de longitud), pueden regular la expresión de otros genes. Estudios recientes demuestran que los microARN son responsables de disparar el mecanismo de silenciamiento génico. 

BIOBANCO GENOMICO- PoblAr 

Recientemente, se firmó la carta de intención para la creación entre la ANLIS (Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud –Dr. Carlos G. Malbrán) y las Universidades Nacionales de Misiones, Jujuy y Córdoba, relevante para la investigacion y desarrollo en temas biomédicos genéticos. 


El proyecto del Centro de Referencia y Biobanco Genómico de la Población Argentina (PoblAr), pretende desarrollar y poner en funcionamiento un sistema de toma de datos de bio especímenes genómicos. 

Estarán regulados éticamente y respaldados por los Ministerios de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y de Salud. Pondrá el enfoque en las características genéticas, fenotípicas y el entorno socio-cultural de la población argentina. 

El Dr. Salvarezza, presidente del CONICET, reflexionó: “Hemos demostrado que somos capaces de hacer tecnología de altísimo nivel, desde satélites hasta biotecnología. Está en nosotros crear los canales que permitan transferir el conocimiento, y de la Sociedad y el Estado de utilizarlo para el progreso del país”.

El Interventor de la ANLIS, Dr. Leibovich, destacó que: “Es un ejercicio de soberanía científica tendiente a dotar al sistema de investigación biomédica de datos novedosos y valiosos a largo plazo con el Estado como un actor central de la investigación y el desarrollo de productos biomédicos”. 

CONICET- Noviembre 2015