jueves, 4 de agosto de 2016

EPIDEMIOLOGIA

ACORRALANDO VIRUS 

El virus sincicial respiratorio es cruel y despiadado. 

El 80% de internaciones y muertes en bebés de cero a un año de edad son provocadas por Infecciones Respiratorias Agudas Bajas (IRAB), causadas por este virus. 

Investigadores de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), estudian el comportamiento general de esas cepas para conocer la vulnerabilidad de las poblaciones. 


El equipo interdisciplinario de investigadores del Instituto de Ciencias de la Salud de la UNAJ,  analizó el desplazamiento de cepas del virus sincicial respiratorio (VSR) en el ambiente, dirigido por el docente e investigador Alejandro Castello. 

Los científicos se basaron en la integración de metodologías con especialidades como la sociología, la epidemiología clásica, la epidemiología molecular y la clínica, entre otras. 

Los participantes establecieron mapas de seguimiento espacio-temporal de cepas del VSR mediante secuencias específicas. 


Los investigadores incorporaron al estudio 1.105 pacientes pediátricos internados con presentación compatible con IRAB en cuatro hospitales provinciales públicos, de las cuales 248 muestras fueron positivas para algún agente viral. De éstas, un 80% ha resultado positiva para VSR. 

“Conociendo el comportamiento macro desde el punto de vista del seguimiento de esas cepas, podemos conocer la vulnerabilidad de poblaciones. Como el interés principal en la primera infancia está dado por las infecciones respiratorias agudas bajas, a través del diseño de estudios de secuencia, nos asociamos con cuatro hospitales para que sea multicéntrico y así visualizar cómo se distribuye el virus en nuestro territorio”, explicó el bioquímico Alejandro Castello. 


Los hospitales con los que se trabajó fueron “El Evita” de Lanús, “El Eurnekián” de Ezeiza, “El Evita Pueblo” de Berazategui y el hospital “El Cruce – Néstor Kirchner” de Florencio Varela. 

Durante un año se tomaron muestras de bebés internados por bronquiolitis para caracterizarlos desde un punto de vista molecular. 

Castello remarcó que definieron “un recorte de una secuencia del virus y de esa manera visualizamos cómo se mueven las cepas. Por ejemplo, salen de un foco y se expanden durante la fase epidémica de la circulación de los virus (desde la época que comienzan los fríos hasta septiembre)”. 


En los hospitales se tomaron más de 1.500 muestras de aspirado nasofaríngeo, que se utilizan para analizar las secreciones de la parte superior de la garganta, por detrás de la nariz, para detectar organismos que puedan causar enfermedad, mediante el paso de un hisopo de algodón estéril con suavidad a través de la fosa nasal hasta la nasofaringe, la parte de la faringe que cubre el paladar. 

En ningún momento las muestras deben perder la cadena de frío (que en este caso deben estar congeladas y almacenarse a una temperatura de menos  setenta grados). Por lo tanto, la toma y el traslado de las muestras implicaron una sincronización muy importante entre las instituciones que participaron. 

“Los estudios de laboratorio dicen: es respiratorio sincicial. Nosotros lo que estamos diciendo es ‘este respiratorio sincicial se movió de esta manera durante la temporada’. Y hay muchos más casos de este tipo que de otro. Funciona como un marcador de virulencia”, aclara Castello. 

“Conociendo el virus, podemos conocer cuáles serían los determinantes socio-ambientales más importantes para trabajar en materia de prevención. Si se traza el recorrido de los virus, también podemos ver la vulnerabilidad. Porque estamos diciendo ‘en esta zona empezó un foco que siguió en otra zona’. ¿Por qué siguió?, ¿por qué se desplazó? Encontramos una explicación porque vimos el trazado de esa firma molecular que siguió un determinado camino”, relató el coordinador de la carrera de Bioquímica de la Jauretche. 

Las variables referidas están relacionadas con aspectos higiénico-sanitarios, el humo de tabaco en el ambiente se asocia con una mayor gravedad; el nivel educativo de padre-madre; cuántas personas conviven bajo un mismo techo; el acceso al agua segura y a cloacas que tiene el barrio; qué tipo de vivienda, pisos, paredes son las que rodean la realidad de los menores afectados por las IRAB. 


Microscopía electrónica
de la liberación de un paramyxovirus
de la superficie apical
de células infectadas
“Desde mi profesión me interesa la historia natural de los virus. Investigar qué hacen y por qué lo hacen. Por su parte, en epidemiología molecular es más complejo porque no es un sistema aislado, como un laboratorio en condiciones controladas, donde infectamos células o animales. Acá se enfrentan poblaciones de virus con poblaciones de niños y la complejidad aumenta si consideramos que la población infectada es mayor si contemplamos casos asintomáticos. El respiratorio sincicial (como el rotavirus) reinfecta a la población en contacto”, remarcó Castello aclarando la diferencia entre este estudio interdisciplinario y sus trabajos específicos como virólogo. 


Lactococcus lactis
El investigador de la Universidad con sede en Florencio Varela, anticipó un nuevo “proyecto financiado en parte por la UNAJ en el cual a la (bacteria) lactococcus (bacterias lácticas) la decoramos con proteínas del virus respiratorio sincicial y probamos en ratones para lograr su inmunización. Hemos encontrado alguna diferencia en cuanto a su protección respecto de ratones que no fueron sometidos a esta prueba. Lo que hay que generar son respuestas protectoras. Una respuesta de ataque de células infectadas y de generación de anticuerpos que no tenga tendencia a exacerbar respuestas alérgicas. Estudiar lo que pasa en la naturaleza es lo que nos mueve y nos conduce a la investigación para el desarrollo de algún compuesto que sea capaz de inducir respuestas inmunes”. 


El sincicial es un virus de cadena simple de ARN que pertenece a los paramixovirus. 

Es causa frecuente de infección del sistema respiratorio en humanos. Mide entre 150 y 300 nm de diámetro y forma sincitios, (agrupación de células en tejidos celulares). 

Es la causa más habitual de infección aguda y mortal en vías respiratorias en lactantes y niños pequeños, aunque puede afectar durante toda la vida, incluso a ancianos. 

Produce la invasión vírica del epitelio respiratorio, seguido de lesiones celulares producidas por células inmunológicas. La necrosis de los bronquios y bronquiolos provoca “tapones” de mucosidad, fibrina y material necrótico en las vías aéreas menores. 

Las pequeñas vías aéreas de los lactantes se obstruyen rápidamente con esos tapones. 

En los años sesenta, las vacunas clásicas generaban un tipo de respuesta inmune pero con anticuerpos que ocasionaban alergias, con consecuencias indeseables y más peligrosas para la salud de los afectados, (destrucción de tejido, el cierre de los bronquios, que generan hinchazón de los alveolos,  hipoxia -falta de oxigeno-, y una respuesta exacerbada tipo asmática). 

En la actualidad  se están desarrollando  vacunas que parecen ser protectoras y se apartan del riesgo de potenciar la afección. 

En la UNAJ se realizó el estudio desde la epidemiología molecular, que se basa en secuenciar el genoma de los virus para ver cuál es la distribución de esos virus a nivel global, cómo entran en cada región, cómo se distribuyen y qué tan parecidos son esos virus a los incluidos en las vacunas. 

En el estudio participaron los profesionales Alejandra Musto, Daniela Álvarez, Gabriela Hamilton, Mariana Orellana, Cesar Moltani, Andrea Sancillo, Carolina García y Alberto Rodríguez Pérez. 

UNAJ- Junio de 2016

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